Vivimos para Morir

El 28 de Diciembre de 2018, una madre entró en la sala de espera de urgencias y poco después entró un médico y le dio las peores noticias de su vida. La noticia que nadie quiere escuchar. Recuerdo que estaba a unos pasos de ella el médico se sentó frente a ella y dijo: “No tengo buenas noticias, su hija falleció y no tenemos una respuesta a la causa de su muerte”.

La madre lo miró con incredulidad y con confusión dijo: “no, no, no, no me estás mintiendo, ¿quién te dijo que me dijeras eso?”Él respondió: “Ojalá pudiera decirte algo diferente”.

La mirada de incredulidad en sus ojos me dijo que estaba en shock y que no quería aceptar lo que estaba sucediendo. El dolor de un corazón roto la hizo gritar “por qué Dios, te rogué y te supliqué que la dejes estar bien”. “Ella no puede morir. Necesito morir antes que ella yo. De repente, se escucho un silencio y la madre afligida se había desmayado.

Mi hermano entró a la habitación y me abrazó y me dijo: “¿por qué murió mi esposa, por qué?” Nos abrazamos y lloramos. Le dije: “Te amamos y estamos aquí para apoyar a tus hijos, a ti y ala familia de ella”.

La madre afligida es la suegra de mi hermano, el marido afligido es mi hermano y los hijos afligidos son mi sobrino y sobrina.

La persona que falleció es mi bella cuñada Melissa Santamaria. Ella fue una gran esposa, madre, hija, hermana y amiga. Ella siempre apoyaba a sus hijos y esposo. Todas las decisiones qué ella tomaba siempre era pensando en lo mejor de su familia. Su esposo y sus hijos eran el centro de su vida, siempre fue la familia primero para esta hermosa ángel, que descanses en paz.

La vida puede ser tan feliz, triste, enojada o estresante como la hacemos, pero recuerda que también es breve. Disfrútalo, ámalo y valóralo porque estamos aquí ahora y nos hemos ido al minuto siguiente.

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